lunes, noviembre 14, 2005

Recuerdos, recuerdos…

Un escrito interesantísimo en el Blog de Borges me ha traído muy buenos recuerdos de cuando yo era niña, tanto así que le deje una tesis al pobre hombre en la página de comentarios…

La discusión era que las cajas de cartón… si, las que tenían neveras y televisores… fueron incluidas en el Salón de la Fama de Juguetes.

Recuerdo muy bien que a veces las cajas de los juguetes podían ser más interesantes que el mismo juguete. Creo que hay una atracción irresistible en cualquier objeto cuadrado en que uno puede meterse. La belleza de la caja de cartón es que es muy difícil hacer un fuerte o una casa de muñecas con otro material. Claro, mis vecinas y yo una vez hicimos una casita de campar con sábanas, pero no es lo mismo.

Cuando no había cajas grandes, siempre podíamos hacer otros inventos. Una vez mis amigas y yo sacamos todas las luces de navidad para pegarlas por todo mi cuarto (creo que mi cuarto siempre era el centro de operaciones porque yo era la de la casa de Barbie) y prenderlas por la noche con todo oscuro. Hicimos un bosque mágico y la historia trataba de una científica o algo así que terminaba en ese lugar. La científica era la versión de Esmeralda de la película del Jorobado de Notre Dame (si, todavía me gusta Disney…shut up) que disfracé con una traje de baño de una Barbie patinadora y su faldita. (Santo cielo…¿cómo recuerdo todo esto?). Teníamos un elfo, Puck, que era el John Smith de Pocahontas, pero inspirado en los muñequitos de Gargoyles. (¿Todavía me siguen?)

También recuerdo la vez que cogimos una Ariel de Little Mermaid, un novio de Skipper cuyo nombre no recuerdo, todas las amigas de la Skipper y las disfrazamos de los personajes de Ranma ½ para sacarles una foto y enviarlas a la revista Wizard. Nunca la enviamos, pero fue divertido hacerles camisas con una especie de plasticina que mi vecina trajo… (y que nunca pudimos arrancar de la pobre Ariel…)

De vez en cuando jugábamos a X-Men también. Si, esos X-Men. Tengo un montón de cómics en una caja en el clóset. Me parece que además pensamos una teoría de porqué Cyclops puede hacer rayos con los ojos. Todas queríamos ser Rogue cuando empezamos, pero Pocahontas era una buena Monet de Generacion X. Cualquier Skipper podía ser Husk y cualquier pelirroja Jean Gray. Eventualmente cogimos un libro de pintar de Barbie y los hicimos todos personajes de X-Men.

Como pueden ver, éramos muy leales a Barbie.

Por último, todavía recuerdo muy bien que, además de la casa de Barbie, que ni siquiera era marca Barbie, hacíamos un apartamento (que a veces doblaba como motel...harhar...) para otras debajo de mi coqueta, que tenía un lugar para una silla. Usábamos un estuche de guardar muñecas que vino para abrirse y crear un apartamentito y lo rellenábamos con una camita adicional, porque yo tenía dos. No recuerdo de dónde salieron, sólo se que estaban allí. Creo que una era de mi prima…

Claro, a veces variábamos. Cuando no jugábamos con ellas, era jugar al escondite. Cerrábamos bien todas las ventanas, apagábamos las luces y nos escondíamos. La cosa es que mi cuarto es bastante pequeño y apretujarse en el clóset, pues, era muy incómodo.

Super Nintendo, por supuesto, siempre era un éxito. Llegué a tener un Sega Saturn que vendí a cambio de un Nintendo 64 y lo lamento muchísimo, porque el juego NiGHTS de Saturn era un éxito total.

Hay muchas cosas más, pero no me acuerdo ya. Recuerdo por lo menos que unas navidades yo había pedido un set de Midge y Alan, amigos de Barbie, que se trataba de una boda. Ella estaba vestida de novia, él con su tuxedo. Antes de dormir dejé todo preparado y a medianoche busqué mi set debajo del árbol para celebrar la boda en el rincón debajo de mi coqueta.

Que niña más extraña yo era.

1 comentario:

Jose Borges dijo...

¿Nadie quería ser Wolverine? ¿Nightcrawler? ¡Qué mal!
jeje
Recuerdo que una vez tuve que vestirme de Batman... creo que sería bueno escribir de eso en mi blog...