miércoles, diciembre 07, 2005

Comentarios a lo loco


He tenido unas últimas semanas algo deprimentes. No hay razones específicas, sino temas que colindan unos con otros. Están más o menos relacionados con la literatura, así que van aquí en mi blog.

Para el último trabajo de la clase del lunes, escribí un cuento de vampiros. ¿Por qué? Porque un día estaba aburrida y encontré una entrada en Wikipedia sobre los libros de Anne Rice, The Vampire Chronicles, y me pareció una buena idea trastocar los vampiros eternamente deprimidos de Rice. Yo leía sus libros cuando era niña y seré honesta: me sentí traicionada cuando Lestat y Louis no terminaron juntos.

Lo llevo a la clase y me dicen que es urbano y juvenil. Okay. No estaba segura de que significaba eso ‘juvenil’, si eso era bueno o malo, pero okay. Creo que el profesor dijo algo de romper ‘esquemas’, aunque me quitó puntos por acentos, líneas de diálogo y usar inglés.

Whatever.

Entonces voy a la clase del martes. Estamos discutiendo ‘La última clase’ de Daudet, que trata de la última lección de francés en un pueblo recién conquistado por alemanes. Un texto muy patriótico. La profesora Lugo Filipi dijo que el cuento no le caería bien a los post modernistas.

Algo en mí, que hasta ese momento estaba medio dormida en la clase, dio señal de alerta y me forzó a alzar la mano y preguntar que significaba eso. La profesora explicó que los post modernistas no le gustaban los nacionalismos porque era un tema aburrido y creían en la ruptura del canon.

A veces no es lo que se dice, sino cómo se dice. En su caso, era con considerable desprecio.

Romper esquemas. Hmm. Esa frase sonaba familiar. La mayoría de mis compañeros de la otra clase, que siempre se sentaban juntos en una esquina, empezaron a decir “¡Jennifer!” y apuntar hacia mí.

Lo único que pensé fue “Me jodí”. Ni quería mirar para allá.

Técnicamente, si un fulano del siglo 34 se pusiera a estudiar la literatura puertorriqueña del siglo 21, me clasificaría como post modernista. Consta que he leído varias descripciones en Internet y no entiendo ninguna. No me pasaron el memo y mucho menos me han explicado que carajo es el modernismo en primer lugar.

Pero eso, combinado con los comentarios de que mi cuento del lunes era ‘juvenil’, me hizo sentir una nueva y deprimente emoción, que esencialmente es el miedo a no ser tomada en serio.

De repente, los comentarios del británico Philip Pullman me hicieron mucho sentido. Sus libros, la trilogía de His Dark Materials, usualmente son clasificados como fantasía tipo Tolkien, aunque él desprecia a este y a CS Lewis e insiste que sus libros no son fantasía. O por lo menos, no es la fantasía como la mayoría de la gente la conoce.

(La serie es bastante subversiva, eso es muy cierto. En el último libro, los protagonistas matan a Dios, que está muy débil y vive en una jaula de oro, y liquidan al ángel que se apodera del cielo. Los críticos de Harry Potter se equivocaron de serie, si de blasfemias se trata.)

La primera vez pensé que Pullman era un pendejo malagradecido, pero ahora lo entiendo un poquito. Debe ser frustrante ser tildado con etiquetas a manera de insulto.

Claro, hay que tener en consideración la historia de la profesora y su relación con el movimiento nacionalista puertorriqueño. Nunca le he dado mucha importancia a la política, pero cuando se tiene a tanto nacionalista junto en un salón de clase, no me queda más remedio que darle consideración al tema.

Mientras más aprendo del nacionalismo, menos me gusta. No se si es la contradicción de tener un profesor que se insiste en español todo el tiempo por un lado y tener una profesora que reparte textos en francés por el otro. O las diez mil flores que le echaron a Filiberto, que llegó a ser descrito como dios mártir y pana fuerte de Toño Bicicleta, su profeta.

En fin, el punto es que ya una persona equivalió el post modernismo con lo antinacionalista y lo antinacionalista con lo yanqui y lo yanqui con el símbolo de todo mal. Entonces me pregunto que será de mí y de mis cuentos si no quiero escribir de los temas favoritos de algunos literatos. ¿Y porqué debería, si apenas entiendo la fascinación con personas que se escapan por los montes con muchachitas de 14 años o mártires que mueren por libertades que ya siento que tengo?

La profesora dijo que era irresponsable hablar de la globalización cuando ‘el nacionalismo’ no estaba resuelto. Yo creo que el momento ‘resolver’ nacionalismos pasó casi… no sé… como 150 años atrás, aunque estoy siendo generosa.

Es más, me gusta la idea de un mundo sin nacionalismos, que lo único que ha hecho es matar gente. Por puro nacionalismo es que sucedió lo de Irak. ¿Qué tienen de especial dos tribus con banderas de diferentes colores tirándose piedras unos a los otros?

Sinceramente espero que los nuevos escritores se quejen de otras cosas. Hay tanto en esta bella isla que se puede coger de punto; no tiene que ver todo con la política. También sería bueno considerar tener un poquito de consideración por los que piensan que Chejov no nada porque espectacular.

Ahora que releo lo que acabo de escribir, se me ocurre la posibilidad de que simplemente sea una escritora mediocre. Probablemente lo soy. De todas maneras decidí reescribir el cuento de los vampiros. Cuando yo era niña, escribía fanfics en inglés por diversión y a la gente le gustaban. Solo dos o tres personas se acuerdan de mí y a veces me comunico con ellas, pero la pasaba mejor escribiendo para ellas que para los literatos con sus modernismos y las manías que el diablo entiende.

El cuento de los vampiros es impresionante solamente porque no están acostumbrados. Lo que parece un día glorioso en el salón de clases sería un día mundano en la bandeja de recién llegados de fanfiction.net. Ahí si que son post modernistas.

Recuérdenme hacerles un enlace al cuento del hombre que tiene sexo con su carro. Ese es crack del bueno.

3 comentarios:

Jose Borges dijo...

Jmmm. Es común pensar que uno es un escritor mediocre. Creo que nos pasa a todos en algún momento (a menos que uno tenga un ego más grande que el de un dios).
Recuerda que todos estos términos de modernismo, portmodernismo, romanticismo, etc., son etiquetas que los críticos literarios le enganchan a los autores y sus obras.
Es bueno escuchar lo que nos dicen los profes, pero sin olvidar que vas a escribir lo que a ti te guste. Es como los primeros niveles de algún juego de video; te dan las herramientas básicas, pero después tú las juntas como mejor te convengan.
Me gustaría leer tu cuento de vampiros. Es difícil escribir algo con ese tema, ya que hay mucho material y inventarse algo novedoso es un verdadero reto.
De todas maneras, te debes el gusto a ti misma de escribir el cuento que quieras. A veces uno saca algo clichoso, pero al menos te lo sacas del sistema (por lo menos a mí me funciona así), otras veces verás que sale algo especial y diferente.
No te desanimes y sigue escribiendo.
Recuerda que el 16 de dic, será la lectura en Café Berlín, así que trae algo y hablamos más del tema. Estoy seguro que habrá otros estudiantes que han pasado por lo mismo alguna vez (me incluyo).

J O E L dijo...

Bien dicho. A mi me costo bastante tiempo entender lo que era el postmodernismo (y con ello el modernismo entre otros). Como me lo han explicado a mi el postmodernismo se caracteriza porque no le importa lo que esta establecido, ademas de que se autoreferencia a si mismo, y se autocritica y todo lo que tenga que ver con el prefijo auto cae en la caracteristica del postmodernismo. Por ejemplo, peliculas cuyo tema es "filmar una pelicula" es postmoderno, reality tv es postmoderno porque lo que hace es re-vivir la vida de la gente pa que otros la vean y la jusguen. En ese sentido tambien el reciclage es postmoderno. Todo lo que se reinvente es postmoderno. Ademas de todo aquello que sea vanidoso, egoista y todo lo que tenga que ver con aquello de mirarse en un espejo... o el self-reference o ser self-conscious de uno mismo todo aquello cae en el postmodernismo.

Tambien aquellas personas que se rehusan a seguir parametros establecidos, como por ejemplo: anadir palabras de otros idiomas en un cuento, o no poner ni un signo de puntuacion o... que se yo (de pronto se me fue la inspiracion). (Tambien pueden ser aquellos que se rehusan a usar acentos, como yo ahora mismo, pero no los pongo porque esta laptop es americana y no es mia...) (by the way, ese parentesis es postmoderno porque me estoy autoreferenciando) (segundo by the way, ese otro parentesis tambien es postmoderno).

A mi me decian a cada rato que yo era postmoderno. No me lo creia porque no sabia lo que era. Estaba asi como tu, que tiene una idea vaga que no es muy facil de identificar hasta que me ponen los ejemplos y los senalan o los subrayan. Y cuando me puse a leer todas las cosas que yo he escrito por ahi, me doy cuenta que al menos en alguna pequena linea de lo que yo escribi hay algo de postmoderno (o si no todo el cuento slash poema es postmoderno, simplemente por casualidad).

Creo que mucha de las personas del ahora, meaning: desde los ochenta slash noventa para aca son postmodernos por default y no lo saben. Jum, claro que eso no es una cosa totalitaria, como todo pues hay quienes no. Por ejemplo yo detesto no poner lo acentos. Me enfogona tanto no ponerlos, y tanto es asi que a veces pongo de mas, igual con las comas y otros signos de puntuacion (excepto cuando no tengo otro remedio...) asi que en ese sentido pues nunca sere postmoderno (aunque a lo mejor se me ocurra algo tan y tan genial que amerite no traer signos de puntuacion... quien sabe...) Pero si soy postmoderno en el sentido de que cuando escribo algo (cuento slash poema slash coming soon novela) me gusta ver y me gusta que se note que aquello no son solamente palabras y oraciones y parrafos, me gusta tambien que la persona que lea sepa que esto es un cuento, que te lo puedes creer si te da la gana o no.

Algo bien relaxxx. (relax pronografico, viste)

nos vemos. Por ahi. cuando llegue de mi viaje. si regreso.

J O E L dijo...

ay, el bien dicho es para borges.